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Ejercicio 7

Partiendo del texto, modificar el documento para que se vea como la siguiente figura.

Abrir el texto y seguir las indicaciones, dejándolo lo más parecido posible:

  1. Corregir faltas ortográficas y/o gramaticales (recordar auto-corrección).
  2. Tener en cuenta que este texto contiene los siguientes temas: Formato (fuente, tamaño, “efectos o estilo”, Alineación, Sangrías); Bordes y Sombreados, Columnas, autoforma, cuadros de texto, ajuste de “imagen”/texto y Tabla.

Estábamos en el balcón, observando el paisaje, cuando vimos que se aproximaba un objeto frente a nosotros, por el aire. Era un avión, y venía directamente hacia nosotros. Su imagen se fue agrandando, y vimos que era un avión de pasajeros. Comadreja me comentó:

-Por acá siempre pasan los aviones que vienen del País Gatuno, y van al aeropuerto.

Yo ví que el avión se nos vcenía, y no remontaba. Parecía venir perdiendo altura. De pronto Comadreja exclamó:

-¡Se está cayendo!¡Ese avión se cae!

 

Era un gran avión, creo que un boeing 747-400, y venía soltando humo negro.

 

Tuve en ese momento una  gran sensación de impotencia. Esa mole matálica, cargada de gente, se iba a estrellar. Como venía de frente, no pude apreciar su velocidad, y cuando quise acordar lo tenía sobre mi cabeza. Digo la verdad: no pasó a más de 10 metros de altura.

Arrancó la antena de televisión, y rompió el molino. Pasó rapidísimo, y Comadreja subió al tejado por una escalera que había amurada en la pared. Yo la seguí, y pudimos ver cómo, a menos de cuatrocientos metros, aterrizaba el imponente avión.

Arrasó con un monte de pinos que había allí, y entre la densa humareda pudimos ver cómo se deshacía una de las alas. Por último, una pequeña colina hizo que cesara su fatal carrera, haciéndo que la cola se elevara varios metros arriba de los pinos que aún quedaban en pie. El avión quedó, pues, partido por el medio.

Yo no podía creer lo que estaba viendo, ma parecía que no podía ser. El avión cayó, pues, a los fondos de la casa de Comadreja, donde ella tenía su quinta. Ella bajó a llamar a los bomberos, y yo me quedé en el tejado,

absorto. De repente, salí de ese estado cuando, súbitamente, el avión explotó. El ruido fue ensordecedor. Nunca había presenciado una explosión tan tremenda. Por un instante, perdí el sentido y cuando quise acordar, estaba cayendo por el tejado. Cuando quise agarrarme de algo,solo hallé el cable del teléfono, pues ya se me había acabado el techo y estaba en el aire, a unos seis metros de altura. Me deslicé, agarrado con las manos del cable, hasta el poste telefónico. Allí pude bajar un poco y saltar.