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Ejercicio 6

Se creara un nuevo documento, con las siguientes características:
A) Márgenes:  
Superio r:  5cm                Inferior:     3cm 
Izquierdo: 3,5cm            Derecho:  2cm

      1.B) Tipo de papel: carta.

      2.C)Tipo de letra: Fuente: Courier, Tamaño: 8, Estilo: negrita y subrayado.

       Digitar el esxto

Guardar el documento, con el nombre EJER6 .

1) Todas las apariciones de la palabra “hombre”, deben quedar en negrita y color verde. 
2) Colocar al comienzo del documento el titulo: La vida del hombre 
3) Modificar el  titulo recientemente ingresado de manera que quede en mayúscula y subrayado 
4) Subrayar todas las apariciones de la palabra no. 
5) Colocar al final del documento el subtitulo. Características del hombre, y debajo digitar la siguiente lista: 
Individuo 
Independiente 
Espiritual
Se relaciona con otros seres. 
 6) Colocar viñetas a su agrado a la lista recientemente creada. 
 7) Ordenar la lista anterior. 
 8) Alacenar los cambios.

Kant no puede por menos de reconocer el problema que supone hablar de libertad en un mundo dominado por la necesidad, y de lo obligado que resulta hacerlo para fundamentar la existencia moral del hombre; a este conflicto se refiere la tercera de las antinomias kantianas. En el mundo de la experiencia no hay libertad, porque todo obedece a causas; pero en el plano del pensamiento, nada impide que veamos la libertad como una exigencia de la moralidad, un postulado de la razón práctica.

Con la llegada de la edad contemporánea, el interés por aclarar la noción de libertad se desplaza, volviendo a sus orígenes, hacia lo exterior, ya sea aludiendo a un desarrollo abstracto del espíritu libre a lo largo de la historia, como en el idealismo alemán, o como un producto o resultado de la transformación de las estructuras económicas de la sociedad, como en el marxismo, o en la proclamación y defensa de los derechos del hombre y del ciudadano, afirmadas por las constituciones de algunas naciones (EE.UU, Francia) o por la Asamblea de las Naciones Unidas (1948).

En general la libertad es negada por la posición determinista, que a su vez puede ser:

  • determinismo físico: estamos rodeados de fuerzas naturales que nos superan

  • determinismo fisiológico: todo depende de los genes

  • determinismo psicológico: Freud

  • determinismo sociológico

Por otra parte, la libertad es exaltada por la posición existencialista. En ella, el hombre existe, pero su esencia no. Por eso, una existencia sin sujeto, sin límite de ningún tipo, sólo puede tener como consecuencia la angustia o el sin sentido.

Los valores son creados por la libertad del hombre en el actuar, y por tanto no hay moral: el hombre viene de la nada y se dirige a la nada. El hombre se siente ‘objeto’ de la mirada ajena (vergüenza) y a la vez ‘sujeto’. El infierno son los otros, porque realmente el amor no es el amor, sino un círculo vicioso de intereses egoístas.

En contra del determinismo, para probar la libertad, podemos recurrir a varios métodos:

  • prueba fenomenológica: mostrar la estructura del acto humano (cfr. Punto 2)

  • prueba metafísica: la misma naturaleza de la voluntad que tiende al bien en general, implica que sea necesario la elección del bien particular, y esto sólo se explica por medio de la libertad

  • prueba moral: El gran argumento tradicional en favor de la libertad es la existencia de la responsabilidad moral, por la misma razón que «deber» implica «poder».Todo el mundo, deterministas e indeterministas, está de acuerdo en que sólo si el hombre es libre es también moralmente responsable de sus actos. A veces se concluye del argumento que, puesto que el hombre no es libre, tampoco es moralmente responsable, pero lo habitual es admitir que la responsabilidad es un hecho universalmente admitido. El argumento parece que debe matizarse: hay relación entre responsabilidad y libertad (y a una persona que ha actuado compulsivamente no se la considera libre, y no se le piden responsabilidades), pero esta relación es la que debe precisarse. En el supuesto imaginario de que fuera verdad el determinismo, nadie abogaría por una anulación universal de la responsabilidad moral. Esto muestra que responsabilidad moral y libertad pertenecen a distintos órdenes de cosas: la primera es una cuestión moral y apela a las relaciones que rigen entre humanos, y la segunda es una cuestión que la tradición denomina ontológica: si el hombre es o no es libre.

Esta breve resumen histórico basta para observar que, para el análisis de la noción de libertad, se adoptan a lo largo de la historia dos actitudes: la de contemplar la libertad como algo interior a la persona humana o la de contemplarla como algo exterior a ella; la que hace de la libertad un problema metafísico, y la que la considera como una cuestión social, en su sentido más amplio; la que habla de libertad de la voluntad, y la que habla de libertad del hombre. La historia de la libertad interna de la voluntad como problema metafísico, y hasta religioso, arranca del cristianismo, con sus antecedentes estoicos, y llega hasta las negaciones «metafísicas» de la metafísica, como el existencialismo -«el hombre está condenado a ser libre» (Sartre)-, mientras que la historia de la libertad exterior del hombre, como cuestión social, surge con Hobbes -«la libertad del súbdito»- y la tradición empirista, y llega hasta los actuales autores denominados «compatibilistas». En medio de esta historia de la libertad, la advertencia de Hume acerca de si no se trata más bien de «una mera cuestión de palabras» y la de Kant, con su antinomia irresoluble: el hombre de la experiencia no es libre; el hombre que podemos pensar, lo es.